Jornada de prácticas.
Realizar mis prácticas docentes en la Escuela Primaria “El Pensador Mexicano” fue
una experiencia profundamente formativa a nivel personal y profesional. En un
contexto urbano con desafíos estructurales y sociales, tuve la oportunidad de
enfrentar la complejidad del trabajo docente y repensar continuamente mi papel
como futura maestra.
Desde el inicio, diseñar las secuencias didácticas implicó no solo atender los
contenidos curriculares, sino también comprender el contexto del grupo de 5°A,
caracterizado por su diversidad en habilidades, intereses y niveles de avance. La
intervención se centró en dos proyectos: “Nuestra primera revista colectiva”, desde
el campo de Lenguajes, y “En tus manos está tener agua tibia”, en el campo de
Saberes y pensamiento científico, con enfoque STEAM.
El primer proyecto permitió a los estudiantes desarrollar habilidades de lectura
crítica, escritura funcional, trabajo en equipo y expresión oral a través del análisis de
noticias y la creación de una revista. El segundo fomentó la curiosidad científica
mediante actividades experimentales como la construcción de un calentador solar,
explorando fenómenos como la conducción, convección y radiación, así como la
observación de climas. Ambos promovieron el pensamiento crítico, la conciencia
ambiental y el aprendizaje contextualizado.
Los contenidos se organizaron no solo de manera secuencial, sino con sentido
pedagógico: siempre partiendo de los saberes previos del grupo y conectándose
con su entorno social. La integración de temas como el análisis de noticias o el
cuidado del agua permitió vincular aprendizajes curriculares con la realidad
comunitaria. Esta conexión dio lugar a reflexiones significativas y motivó a los
alumnos a comprometerse con los temas desde su vivencia personal.
La incorporación de estrategias lúdicas como “silla eléctrica” o “gallina-gallinero”
ayudó a mantener la motivación, especialmente frente a situaciones adversas como
el ruido de la construcción o la falta de espacio. Estas experiencias me enseñaron
que el uso del tiempo debe ser flexible y adaptativo, y que la docencia exige
creatividad ante lo imprevisto.
El acompañamiento del docente titular fue clave: su trato cercano, su escucha activa
y su retroalimentación constante me guiaron y motivaron a asumir con mayor autonomía la conducción del grupo. A su vez, los estudiantes pasaron de ser
receptores a actores activos del aprendizaje, investigando, redactando, colaborando
y presentando sus productos en espacios como la feria del aprendizaje.
Pese a las dificultades, los alumnos mostraron disposición y compromiso, incluso
aquellos con barreras de aprendizaje o situaciones familiares complejas. Esto me
reafirmó que enseñar requiere atender la diversidad, adaptar estrategias y generar
oportunidades auténticas de aprendizaje. Utilicé recursos visuales, materiales
reciclables, juegos didácticos y estrategias colaborativas, priorizando siempre la
inclusión y la participación.
Los contenidos se abordaron desde los aprendizajes esperados, pero también
conectando con los intereses del alumnado y con la realidad del aula. Ante la falta
de tareas o recursos, opté por resolver en el momento con materiales de apoyo y
trabajo en equipo, evitando exclusiones y reforzando el sentido colectivo.
El uso de materiales didácticos sencillos, como imágenes impresas, carteles, papel
Kraft y actividades orales, resultó tan efectivo como el uso de tecnologías, y
evidenció que la creatividad puede suplir muchas carencias técnicas. Los
estudiantes valoraron positivamente este enfoque, destacando que las clases eran
“divertidas” y diferentes.
La evaluación se vivió como un proceso continuo y formativo, más allá de una
calificación. Utilicé listas de cotejo, rúbricas, observación directa,
retroalimentaciones entre pares y autoevaluaciones. Esta práctica me permitió
identificar avances, ajustar estrategias y valorar el esfuerzo de los alumnos,
consolidando una evaluación ética y motivadora.
Al concluir las prácticas, me llevo una visión más amplia, crítica y humana del acto
de educar. Comprendí que ser docente implica no solo aplicar técnicas, sino crear
vínculos, tomar decisiones éticas y acompañar procesos desde el compromiso y la
empatía. Esta experiencia reafirmó mi vocación y me permitió cuestionar mis
certezas para seguir creciendo.
Como propuestas de mejora, considero importante: fortalecer la planeación ante
imprevistos con alternativas claras, diversificar los instrumentos de evaluación, fomentar el uso de tecnologías accesibles como celulares supervisados o grabaciones, y brindar atención personalizada a alumnos con rezago, en
coordinación con apoyos como la maestra USAER. Estas acciones pueden
enriquecer la práctica docente y garantizar una experiencia educativa más inclusiva,
flexible y significativa
Saberes.
Conocimientos.
Interpersonal
Intrapersonal.
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